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¿Que nos enseña el refrán?

abril 19, 2022
¿Que nos enseña el refrán?

Citas de profesores

Pedagogía. Básicamente significa enseñanza: “el arte, la ocupación o la práctica de la enseñanza”, para ser exactos, según el Oxford English Dictionary. Llevo más de 11 años dedicándome a ello. Entonces, ¿por qué he llegado a temer esa palabra?

El profesorado académico habla de su enseñanza con sentimientos encontrados. Tenemos claro que la enseñanza no es la razón principal por la que entramos en el mundo académico; lo hicimos por la libertad de investigación que pensamos que nos daría. Sobrellevamos con fuerza los periodos de docencia, esperando los meses posteriores a la finalización de la calificación, en los que, con suerte, podremos encontrar un poco de tiempo para seguir nuestras pasiones.

No obstante, cada uno de nosotros encuentra ciertos componentes de la docencia que nos gustan: temas concretos que nos apasionan, ciertas ideas que sentimos que transmitimos de forma única y, por supuesto, esas raras ocasiones en las que un alumno se nos acerca después de clase y nos hace una pregunta que no tiene nada que ver con el examen final. Además, la mayoría de nosotros, incluido yo mismo, dedicamos una gran cantidad de tiempo y esfuerzo a que nuestra enseñanza sea buena. No es un aspecto de nuestro trabajo que tratemos como algo secundario; incluso nos enorgullecemos de ello.

Dígame y olvidaré, enséñeme y recordaré, involúcreme y aprenderé alemán

Muéstrate en todos los aspectos como un modelo de buenas obras, y en tu enseñanza muestra integridad, dignidad y un discurso sano que no pueda ser condenado, para que el adversario quede avergonzado, sin tener nada malo que decir de nosotros.

No debéis ser muchos los que os hagáis maestros, hermanos míos, pues sabéis que los que enseñamos seremos juzgados con mayor rigor. Porque todos tropezamos en muchas cosas. Y si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo su cuerpo.

Por eso, el que afloje uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe a otros a hacer lo mismo, será llamado el más pequeño en el reino de los cielos, pero el que los cumpla y los enseñe será llamado grande en el reino de los cielos.

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: Conocer la sabiduría y la instrucción, entender las palabras de perspicacia, recibir instrucción en el trato sabio, en la rectitud, en la justicia y en la equidad; dar prudencia a los sencillos, conocimiento y discreción a los jóvenes- Que el sabio oiga y aumente su aprendizaje, y el que entiende obtenga orientación, …

Qué nos enseña el libro de los proverbios

Muchas de las verdades eternas de la Biblia tienen que ser extraídas con cuidado, como el oro de las profundidades. El libro de los Proverbios, sin embargo, es como un arroyo de montaña repleto de pepitas, a la espera de ser recogidas.

Los Proverbios pertenecen a una antigua categoría llamada “literatura sapiencial”. Otros ejemplos de literatura sapiencial en la Biblia son los libros de Job, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares en el Antiguo Testamento, y Santiago en el Nuevo Testamento. Algunos salmos también se caracterizan como salmos sapienciales.

Al igual que el resto de la Biblia, los Proverbios apuntan al plan de salvación de Dios, pero quizá de forma más sutil. Este libro mostraba a los israelitas la manera correcta de vivir, la manera de Dios. Al poner en práctica esta sabiduría, habrían demostrado cualidades de Jesucristo entre ellos, además de dar ejemplo a los gentiles que los rodeaban.

Proverbios tiene varios destinatarios. Se dirige a los padres para que instruyan a sus hijos. El libro también se aplica a los jóvenes que buscan la sabiduría y, por último, proporciona consejos prácticos para los lectores de la Biblia de hoy que quieren vivir una vida piadosa.

¿Qué nos enseñan los salmos?

Enseñar a (tu) abuela a chupar huevos es un dicho de la lengua inglesa que se refiere a una persona que da consejos a otra en un tema con el que la otra persona ya está familiarizada (y probablemente más que la primera)[1].

Los orígenes de la frase no están claros. El OED y otros sugieren que procede de una traducción de 1707, realizada por J. Stevens, de Francisco de Quevedo (autor español):[2] “Quieres que enseñe a mi abuela a chupar huevos”[3][4] Se dispone de un registro de 1859, que implica un uso común para esa época. [5] Lo más probable es que el significado de la expresión derive del hecho de que antes de la llegada de la odontología moderna (y de las prótesis dentales modernas) muchos ancianos (abuelos) tenían muy mala dentadura, o no tenían dientes, por lo que la forma más sencilla de comer proteínas era hacer un agujero en la cáscara de un huevo crudo y chupar el contenido; por lo tanto, una abuela solía ser ya una experta en chupar huevos y no necesitaba que nadie le enseñara a hacerlo[6].

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